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¿Universidad en casa?

Universidad en casa

La experiencia de un profesor universitario desde casa.

He tenido el gusto de ser profesor universitario desde hace seis años, lo cual ha sido una experiencia muy gratificante y en la que cada semestre aprendo muchísimas cosas en la interacción con mis estudiantes. Es precisamente esa interacción uno de los elementos claves por los que disfruto tanto la labor docente. ¿Cómo cambia entonces la experiencia cuando en medio de la pandemia tenemos que dejar el aula para pasar a un espacio de enseñanza virtual y desde casa? ¿Cómo prepararse?


Debo confesar que la enseñanza por medios virtuales no era completamente nueva para mi. Como parte de la formación docente en la Universidad en la que trabajo, ya había tenido unos espacios para aprender a usar las herramientas y diseñado un par de cursos virtuales, además de estudiar algunas certificaciones internacionales por ese medio…sin embargo, de ahí a la práctica había muchísimo camino por recorrer.  


Cuando la universidad tomó la decisión de suspender las actividades en el campus y llevar las actividades a un espacio de aprendizaje virtual tuve varios retos que seguramente comparten muchos de mis colegas y mis estudiantes.


Lo primero es trabajar desde casa. Siempre había sido enemigo a la idea de trabajar en casa. Incluso en mi época de estudiante, siempre hice un gran esfuerzo por separar los espacios y solía decir “yo dejo el cerebro en la puerta de la casa”. Pero ahora había el reto de entrar el cerebro a la casa, para poder cumplir con mi trabajo y con mi labor docente. Fue difícil al comienzo, pero para lograrlo fue clave poder encontrar un espacio en la casa que pudiera organizar como oficina y mantener el resto de mi hogar como un lugar privado, separado del trabajo. Para organizar ese espacio fue clave tener mucha luz, una buena silla y un escritorio, una pequeña planta…y mucho café. 


Una vez organizado el espacio, llegó el reto de comenzar a ser “profe virtual”. Como las clases no estaban diseñadas en ese formato, fue desafiante cambiar el chip en cuestión de una semana. Luego de mirar algunos seminarios de Harvard y la universidad en la que trabajo, una de las recomendaciones era no dar la clase de forma sincrónica (es decir como sería en el aula de clase), sino hacer una serie de videos instructivos y aprovechar los espacios sincrónicos para interactuar con los estudiantes. 


Esto implicó tener que convertirme en “youtuber”…luces, cámara y acción, ya mis clases estaban en Stream. Claro, al no tener un espacio de grabación, no faltaron los sonidos de los vendedores de aguacates, los perros, o incluso un vendedor de piñas con el soundtrack del Titanic (como si ya la pandemia no fuera suficientemente ominosa). Esto de ser youtuber fue un poco extraño al comienzo, pero me permitió tener mucho más tiempo para lograr una verdadera interacción con mis estudiantes, dar ejemplos, conversar, darles tiempo de expresar sus necesidades y preocupaciones. En resumen, precisamente eso que me gusta de mi labor docente, y de esta forma tener lo que considero fue una muy buena experiencia de aprendizaje para todos.

 

 

Camilo Pérez-Restrepo.
Negociador Internacional y Profesor universitario.  Viajero permanente y apasionado por los temas del comercio, las Relaciones Internacionales y los agronegocios.